AMD Ryzen 5 8500G: el mejor procesador con video integrado para gamers
El AMD Ryzen 5 8500G se consolida como una de las mejores opciones de procesador con video integrado para 2025. Pensado para quienes buscan armar una PC gamer accesible pero potente, combina rendimiento fluido, eficiencia energética y gráficos Radeon listos para jugar sin necesidad de una placa de video dedicada.
Rendimiento sólido para gaming y multitarea
El Ryzen 5 8500G cuenta con 6 núcleos y 12 hilos, basados en la arquitectura Zen 4, ofreciendo un salto notable frente a generaciones anteriores. Su frecuencia turbo de hasta 5.0 GHz permite ejecutar juegos y programas exigentes con una excelente fluidez.
En pruebas reales, este procesador logra más de 100 FPS en juegos competitivos como Fortnite, Valorant o Counter-Strike 2, y mantiene un rendimiento estable en títulos más demandantes como GTA V o Red Dead Redemption 2 en configuraciones medias a 1080p.
Además, su GPU integrada Radeon 740M sorprende con gráficos nítidos y buen rendimiento, ideal para quienes buscan iniciarse en el gaming sin invertir todavía en una GPU dedicada.
Ideal para PCs compactas o económicas
Gracias a su bajo consumo y a su rendimiento equilibrado, el Ryzen 5 8500G es perfecto para PCs compactas, oficinas o setups gamer de entrada.
Incluye cooler Wraith Stealth, garantizando temperaturas controladas y funcionamiento silencioso, incluso bajo carga.
Si más adelante querés mejorar tu rendimiento, podés sumar una placa de video dedicada y aprovechar el potencial completo del socket AM5, que brinda soporte para DDR5 y PCIe 5.0.
Eficiencia y compatibilidad a futuro
AMD sigue demostrando su compromiso con la eficiencia. Este modelo cuenta con un TDP de 65W, ideal para quienes buscan rendimiento sin elevar el consumo eléctrico.
Además, su compatibilidad con las placas madre B650 y A620 lo convierte en una opción flexible para actualizaciones a largo plazo.
Conclusión
El AMD Ryzen 5 8500G es el equilibrio perfecto entre potencia, eficiencia y accesibilidad. Ideal para gamers que quieren un equipo sólido sin invertir en GPU dedicada, o para quienes buscan una base escalable para futuras mejoras.
Su rendimiento gráfico integrado y la tecnología Zen 4 lo convierten en uno de los procesadores más versátiles de 2025.
Federico Tech, especialista en hardware y gaming
